miércoles, 17 de junio de 2015

Necesito nuevos zapatos

Necesito nuevos zapatos


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Una bella mañana de martes, con las ya perceptibles brisas de invierno que queman las manos, inicio mi caminata cotidiana que me lleva a través de la zona de Obrajes. A pesar del ruido de los autos el camino es siempre placentero... o al menos lo era.

Cuando era más pequeña, las calles de obrajes eran perfectas para una caminata con tu perro, solo o en compañía de la familia. Tristemente hoy sólo quedan las sombras de esos senderos. Las más de seis nuevas construcciones de edificios en el barrio no sólo se han llevado las casas antiguas más lindas de nuestra memoria, sino que han llenado las calles de polvo y ruido, dejando al peatón sin aceras.

Así, siguiendo mi ruta, no me queda más que sortear dos o tres obstáculos en mi camino. Tengo que admitir que esa mañana llevaba unas alpargatas delgadas, que fueron víctimas de la tierra, piedras y escombros esparcidos por las aceras. Tras terminar el trayecto, un dolor punzante en la planta del pie derecho me hizo notar que un vidrio de no más de un centímetro había atravesado mi zapato, rasgando mi media y haciendo una pequeña herida en el pie.

Es de esta manera que un lugar tan tranquilo se convirtió en una zona de guerra para los peatones como yo, teniendo que cuidarnos de los huecos, la arena, los escombros que están esparcidos e incluso de camiones que se estacionan en toda la acera. Cuando termina una construcción, uno espera ver que las aceras sean mejores, pero en muchos casos se mantienen agrietadas, con polvo y para variar  sin los árboles de antaño.

Me pregunto ahora quién va a reponer mis zapatos dañados…. ¿Será que me los compra la constructora?

Manifiesto

Quiero transitar por calles limpias, donde no tenga que preocuparme por tropezarme, meterme a un hueco, lastimarme con escombros o llenar mis zapatos de barro. Quiero transitar por aceras donde se respeta al peatón y valen más sus derechos que los de un constructor que decidió cerrar el paso o le pareció mejor pedirte que transites por la calle del frente.

Propuesta

Acerquémonos a nuestras juntas de vecinos. Conozcamos cuáles son sus tareas y apoyémonos en ellos quienes, voluntariamente se han ofrecido para ser los representantes de quienes vivimos en los barrios de La Paz. Participemos enviándoles nuestras inquietudes y las dificultades que enfrentamos, con la esperanza de hacer valer nuestros derechos y en especial nuestra seguridad.

Muchos niños, niñas y adultos mayores también transitan por estas calles, que ahora son más un peligro; actuemos por ellos también. 

Permisito por favor...

Permisito por favor…

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Tras un día agitado, con el cansancio de la jornada laboral encima y un par de bolsas que llevan los insumos para la cena, espero atenta un minibús que me lleve por fin a mi casa. A pesar de la congestión de las 19:00, hora imposible para trasladarse, logro conseguir un transporte. Subo emocionada por el éxito en mi búsqueda y me encuentro con una figura casi típica en el mundo del transporte público. Además de pelearme con la puerta del minibús, debo enfrentar el obstáculo de ingresar a la última línea de asientos, pasando al espacio del medio, haciendo los esfuerzos inimaginables por no pisar a la persona que, en su concepto de amabilidad, se enrosca al lado de la ventana ¿Qué opción tengo? Le digo gracias con una sonrisa a medias, casi forzada y tomo asiento, un poco mareada, mientras el minibús se mueve.

Es mucho más triste ver cuando esta misma situación la pasan personas mayores o mujeres embarazadas, o personas con niños y va acompañada de la excusa "ya voy a bajar". ¿Acaso no podemos darles campo también?

Ese asiento parece estar destinado a la discriminación. La gente lo evita lo más posible sin importar poner su bienestar antes de colaborar a otros que lo necesitan.

Manifiesto

Quiero poder ser cortés con los otros y recibir lo mismo a cambio. Quiero creer que la gente de nuestro país puede ser solidaria hasta con estos gestos tan sencillos. Quiero poder estar orgullosa hasta de quienes no conozco sólo porque mostraron buenas actitudes de manera desinteresada.

Propuesta


Enseñemos a otros con el ejemplo. Nuestra familia y amigos pueden seguir nuestras acciones y sumarlos al cambio que queremos.

martes, 16 de junio de 2015

¡Devuélvanme mi Marraqueta!

¡Devuélvanme mi marraqueta!


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Hoy después de mucho tiempo pude ver de nuevo una marraqueta en mi plato. La tomé, aunque no muy convencida, examinando sus partes, su textura, su presencia tosca. Una vez entre mis dedos, me preparé para escuchar la dulce melodía del crujir de su corteza. Para mi sorpresa no escuché nada. Sólo mis intentos desesperados por partirla y masticar lo que, después de algunas horas se había convertido en una masa chicloza. Entonces, me dije a mi misma ¡Esta no es mi marraqueta!

Históricamente la marraqueta es un patrimonio nacional. Este pan de batalla, horneado en sus inicios para ser enviado a los combatientes de la guerra del Chaco, lleva tantas generaciones con nosotros que despedirnos de ella sería una tragedia. Sin embargo, su emblemática característica no puede ser escudo de la mala calidad.

Creo que para muchos de nosotros es evidente que el verdadero problema, más allá de que el precio o no de este pan suba, es la necesidad de tener un producto de calidad, cuya producción no sea dudosa y que realmente cubra nuestras necesidades. Si vamos a pagar más, pidamos recibir más.

Manifiesto

Quiero que me devuelvan la marraqueta, pero no cualquier marraqueta. Quiero que me devuelvan el pan que era más grande que la palma de mi mano. Quiero una marraqueta que cuando la parta, sin importar que hayan pasado tres horas desde que la compré cruja y sepa a pan fresco. Quiero una marraqueta de cuya inocuidad no tenga que dudar. Quiero una marraqueta que, aun costando 50 centavos más, sea un pan de verdad.

Propuesta

A través de ensayos de prueba y error, podemos identificar los lugares donde hay marraquetas que valen su precio. Vayamos a los barrios y encontremos la mejor. Compartamos con otros nuestra buena experiencia y así aplaudamos en el anonimato a los pocos panaderos que aún nos dan una marraqueta de verdad.


También es nuestra responsabilidad exigirlo, no esperemos que lo hagan por nosotros. ¡Salvemos la verdadera marraqueta!

viernes, 12 de junio de 2015

Iniciamos La Gritadera

Interesante camino tenemos por delante. Iniciamos La Gritadera como un espacio para poder hablar de las situaciones que nos enojan.... las situaciones que queremos cambiar. Como ciudadanos nos encontramos con esto todos los días, por qué no hablar de ello.

Comencemos....